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Impuestos
Como en todos los países, la estructura de los impuestos
en España cambia de año en año. El sistema
fiscal español ha sufrido constantes cambios a partir
de su entrada a la Unión Europea. Según las
autoridades tributarias españolas para modernizarse
y ser competitivo le hacen falta bastantes modificaciones.
Sin embargo, incluye un aspecto fundamental: la ley de equilibrio
presupuestal, a partir de la cual se pretende eliminar el
déficit presupuestal en el año 2001 y llegar
al superávit a partir del 2002.
España
ha celebrado convenios con los demás estados miembros
de la Unión Europea, a excepción de Grecia,
a fin de evitar que se tenga que tributar dos veces por los
mismos ingresos en distintos países. De esta manera,
si disfruta de ingresos en otro Estado miembro, pagará
los correspondientes impuestos en España, en el otro
país, o una fracción en ambos países,
dependiendo de los términos del convenio fiscal.
Los tributos
en España se componen de 12,3% de recaudación
sobre la seguridad social; 10,5% sobre impuestos indirectos
como bienes y servicios; 9,9% sobre impuesto a la renta y
beneficios de las empresas; 2,3% sobre impuestos al patrimonio
y otros porcentajes menores. España es el séptimo
país, junto con Alemania, Austria, República Checa,
Checoslovaquia, Francia, Holanda y Japón, en que la
recaudación de la seguridad social constituye la principal
fuente de ingresos de las Administraciones Públicas.
En España
se debe pagar un impuesto sobre la renta por la totalidad
de los ingresos y rendimientos que se obtengan, independientemente
del país del que procedan. El impuesto se aplica de
forma progresiva, es decir, mientras más dinero se
genere, más impuesto se pagará.
Si se
trabaja como asalariado la empresa practicará una retención
en el sueldo dependiendo del número de hijos y del
sueldo total. Si se prestan servicios profesionales, también
se practicará una retención sobre los ingresos.
Si se es empresario o se trabaja por cuenta propia, se tendrá
que presentar una declaración fiscal trimestral y realizar
pagos fraccionados. Aquellas personas cuyos ingresos superen
una cantidad mínima están obligadas a liquidar
su propia cuota tributaria y presentar una declaración
fiscal al término de cada año.
Si a efectos
fiscales una persona es residente en España deberá
pagar impuestos por la totalidad de los bienes que posea en
cualquier país, siempre que su patrimonio supere un
importe mínimo. Este impuesto es sobre el patrimonio
y también es de tipo progresivo.
Están
sujetas a impuesto las donaciones que se realicen entre personas
vivas y las herencias cuando fallece una persona. Este impuesto
se recauda en beneficio de la comunidad autónoma en
la que se vive.
Existe
un tributo que grava los documentos jurídicos y mercantiles,
y determinadas transacciones, tales como la adquisición
de bienes inmuebles y la constitución de hipotecas.
Asimismo, los municipios cobran diversos impuestos locales,
tales como el impuesto sobre vehículos o el impuesto
sobre bienes inmuebles.
El IVA
en España es del 16%, pero hay un IVA reducido del
7% para agua, productos agrícolas, material sanitario,
edificios para vivienda, transportes de viajero, entre otros.
Además, hay otro IVA reducido del 4% para periódicos,
revistas, medicamentos, leche, huevos, hortalizas, frutas
y verduras.
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