La Oficina Federal de Censos de Estados Unidos (U.S. Census
Bureau) anunció recientemente que la población
latina o hispanoparlante establecida en Estados Unidos
ha superado en número a la población afroamericana,
convirtiéndose así en la primera minoría
étnica de ese país. Según las cifras
oficiales, se estima que los hispanos en EE.UU son 38,8
millones de personas, mientras que los afroamericanos
se calculan en 38,3 millones.
Si
a estos importantes cálculos numéricos
oficiales sobre la población hispana en EE.UU.
sumamos unos 4 millones de latinos que no son registrados
por las autoridades estadounidenses de inmigración
por encontrarse en situación de “ilegalidad”,
se entenderá el altísimo impacto demográfico
y cultural que sobre Estados Unidos tiene ese importante
segmento racial de la población que cuenta con
el idioma español como elemento unificante.
La
Asamblea General de las Naciones Unidas declaró
el 18 de diciembre como el Día Internacional
del Migrante. Teniendo como base la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, la ONU hizo la proclamación
con el espíritu de difundir los derechos humanos
y libertades fundamentales de los migrantes y de crear
un foro internacional para el intercambio de experiencias
y la formulación de medidas para la protección
de los migrantes.
El
lenguaje oficial europeo está sufriendo algunos
ajustes con respecto al tema de la migración. Específicamente,
la Comisión de la Unión Europea ha encontrado
en la expresión "naturales de terceros países"
una manera adecuada de referirse a los inmigrantes. De
hecho, el propio término "inmigrante"
ha sido objetado por juristas que consideran que se ha
hecho de él un uso abusivo y poco claro. La palabra
"extranjeros" es inapropiada porque englobaría
también a los ciudadanos de la Unión Europea
que no sean nativos del país al cual se hace referencia.
Otros calificativos como "clandestinos" o "ilegales"
son considerados como políticamente incorrectos,
y el término "indocumentado" se considera
inexacto si la persona tiene papeles de identidad de su
propio país de origen. Las expresiones que definitivamente
están claramente tipificadas son "refugiado"
y "reagrupante", referida ésta última
a la persona que se instala en algún país
de la UE por motivos de reagrupación familiar.
Actualmente
las naciones que conforman la Unión Europea (UE)
tienen tres millones de ilegales en sus territorios, y
cada año la cifra se incrementa en 500 mil personas.
18
millones de extranjeros viven de forma legal en la UE,
región que alcanza los 378 millones de habitantes.
La
ONU ha calculado que antes del 2050, Europa necesitará
'importar' 44 millones de personas si quiere mantener
su crecimiento económico y asegurar su sistema
de pensiones.
Uno
de cada dos europeos cree que los inmigrantes aumentan
la inseguridad en sus ciudades, según la oficina
de estadísticas de la UE.
Se
considera a los inmigrantes como el factor que aumenta
la inseguridad principalmente en Grecia (80%); Dinamarca
(65%) y Bélgica (62%).
Alemania,
Suecia, España e Italia habrían visto decrecer
sus poblaciones el año pasado de no ser por la
recepción de inmigrantes.
En los países desarrollados la legislación que se refiere
a los inmigrantes es mucho más restrictiva que en el pasado
y se orienta a un mayor control de la inmigración ilegal.
La
libre circulación de personas se limita a los países desarrollados
y a los trabajadores más calificados. Los países desarrollados
hacen esfuerzos deliberados por atraer especialistas o
técnicos altamente calificadods, atrayendo a los
mejores de los países en desarrollo.
En
el año 2000 casi 20 millones de latinoamericanos
y caribeños vivían fuera de su país y siete de cada diez
vivían en los Estados Unidos, muchos de ellos indocumentados.
Entre los emigrantes es cada vez mayor el porcentaje de
profesionales y técnicos.
Para
muchos países sudamericanos, Europa está desplazando a
los Estados Unidos como la región más atractiva, en parte
por razones culturales y de idioma, pero también por el
notable crecimiento económico de España e Italia en las
últimas dos décadas. Otros destinos importantes son Canadá
(con medio millón de emigrantes latinos), Países Bajos,
Reino Unido, Australia y Japón.
Desde hace muchos siglos el hombre ha buscado una vida
mejor lejos de su lugar de nacimiento, como lo demuestran
las largas migraciones a pie a través del Estrecho
de Bering.
Entre los años 1500 y 1560, a nuestro continente
vinieron (en galeones y carabelas) 437. 669 españoles
en un promedio de 3.039 viajes ultramarinos.
De los 59 millones de europeos que salieron con destinos
ultramarinos entre 1824 y 1924, más del 70% se
fueron a la América del Norte, mientras el 21%
optaron por nuestra América Latina.
El Banco Mundial calcula que sólo el 15% de los
casi 6 mil millones de habitantes del mundo vive en los
22 países con ingresos per cápita más
altos (en promedio más de $25 mil al año).
De 1990 al año 2000, el 2% de la población
mundial -casi 120 millones de personas- vivía fuera
de su país de nacimiento.
Las estadísticas señalan que con seguridad
las presiones migratorias aumentarán en los próximos
30 años: se estima que el conjunto de la mano de
obra nativa de los países industrializados va a
reducirse, mientras que la fuerza laboral de las llamadas
"naciones en vía de desarrollo" se duplicará.
Cada 10 segundos, la población mundial aumenta
en 27 personas.
Venezuela es uno de los países latinoamericanos
con menos inmigrantes legales en Estados Unidos, representando
sus ciudadanos el 0,4% de los inmigrantes admitidos legalmente
en esa nación.
2
mil 500 venezolanos obtienen la nacionalidad norteamericana
cada año.
En
el año 2000, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela
otorgó 90 mil visas de no inmigrante.